Coyote vs. Acme llega a México: la película que Hollywood intentó borrar

Por Bruno Cortés

Hay películas que se esperan por su trailer. Otras, por su elenco. Coyote vs. Acme se espera, en buena medida, porque estuvo a punto de desaparecer.

El 27 de agosto de 2026 se estrena en México, distribuida por Zima Entertainment. La cinta, dirigida por Dave Green, mezcla acción real y animación tradicional para contar cómo Wile E. Coyote, harto de décadas de productos defectuosos, demanda a la corporación ACME. Will Forte interpreta al abogado que acepta el caso. John Cena da vida al representante legal de la compañía. Lana Condor completa el trío principal.

La historia parte de un artículo satírico que Ian Frazier publicó en The New Yorker en 1990: un ficticio escrito legal en el que el Coyote demanda a ACME por años de explosiones, caídas y humillaciones. James Gunn y Jeremy Slater desarrollaron la premisa; Samy Burch —nominada al Oscar por May December— escribió el guion. El resultado, según quienes ya la vieron en festivales y proyecciones previas, combina el humor físico de Chuck Jones con sátira corporativa y una carga emocional inesperada.

Pero el dato que realmente explica el ruido es otro. En 2023, con la película ya terminada y pruebas de audiencia positivas, Warner Bros. Discovery decidió archivarla. La razón no fue creativa: fue contable. El estudio prefirió una deducción fiscal. La decisión generó un rechazo inusual dentro de la industria. Cineastas, actores y críticos salieron a defender el estreno de una cinta que ya existía.

En marzo de 2025, Ketchup Entertainment —la misma compañía que había rescatado otro proyecto de Looney Tunes— adquirió los derechos. El 27 y 28 de agosto de 2026, tres años después del archivo, la película llega por fin a las salas.

El paralelismo es demasiado limpio para ignorarlo. En la ficción, un coyote insignificante se enfrenta a una corporación gigantesca que lo ha usado y descartado. En la realidad, un equipo creativo terminó una película que el estudio decidó borrar del mapa por conveniencia fiscal. La diferencia es que, esta vez, el coyote ganó.

Eso no garantiza que la película sea una obra maestra. Garantiza, al menos, que el público mexicano podrá juzgarla en pantalla grande y no en el limbo de los proyectos enterrados. Y en una industria que cada vez más trata las películas como activos amortizables, ese detalle no es menor.

Coyote vs. Acme llega con nostalgia, con gag visuales y con la sombra de una batalla que ocurrió fuera de la pantalla. Si funciona como comedia, bienvenido. Si además recuerda que a veces el archivo corporativo no es la última palabra, mejor.

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